Mansfield Park
Mansfield Park —Y no hay razón para suponer —añadió sir Thomas— sino que sus visitas se vuelvan ahora razonablemente frecuentes. En cuanto a Edmund, deberemos aprender a estar sin él. Éste será el último invierno que pertenezca a aquÃ, como ha pertenecido.
—Sà —dijo lady Bertram—; pero quisiera que no se fuese. Pienso que se están yendo todos. Ojalá se quedaran en casa.
Este deseo apuntaba sobre todo a Julia, que acababa de solicitar permiso para irse a la capital con Maria; y como sir Thomas pensaba que era mejor dar permiso tanto a una hija como a la otra, lady Bertram, aunque no se habrÃa opuesto, dada su bondad natural, lamentaba el cambio de perspectiva en cuanto al regreso de Julia, que de otro modo habrÃa tenido lugar por estas fechas. A lo cual sir Thomas le hizo abundantes razonamientos, tendentes a reconciliar a su esposa con esta medida: le expuso todo lo que un padre considerado debÃa comprender, y le atribuyó a ella todo lo que debÃa sentir una madre afectuosa al fomentar el solaz de sus hijos. Lady Bertram asintió a todo con un plácido «sû, y al cabo de un cuarto de hora de muda reflexión, comentó espontáneamente:
—Sir Thomas, he estado pensando… Y me alegro mucho de que acogiéramos a Fanny como hicimos; porque ahora que no están las otras, vemos el beneficio de esa acción.