Mansfield Park
Mansfield Park Fanny no pudo articular palabra; pero él no necesitó que hablase. Le bastó ver la expresión de sus ojos, su cambio de color, la sucesión de sus sentimientos, su duda, su confusión, su felicidad. Fanny cogió las cartas que le tendía. La primera era del almirante para informar a su sobrino, en pocas palabras, de que había tenido éxito en la gestión que había emprendido, el ascenso del joven Price, e incluía dos más, una del secretario del Primer Lord a un amigo al que el almirante había pedido que se interesase por el asunto, y otra de este amigo a él, por la que parecía que su señoría tenía muchísimo gusto en atender la recomendación de sir Charles, que sir Charles estaba encantado de tener ocasión de probar su estima al almirante Crawford, y que al conocerse el nombramiento del señor William Price como teniente de la corbeta Thrush, se había extendido un sentimiento de satisfacción general en un amplio círculo de personas importantes.
Mientras sus manos temblaban bajo estas cartas, iban sus ojos de la una a la otra y el corazón se le henchía de emoción, Crawford siguió explicando, con no fingida ansiedad, su interés en el acontecimiento.