Mansfield Park
Mansfield Park Fanny, nerviosa y abatida a la vez, replicó:
—Si ya se lo has oÃdo a todos, primo, no me queda nada que contar.
—Los hechos en sà quizá no; pero sà tus sentimientos, Fanny. Nadie puede hablarme de ellos más que tú. Pero no quiero coaccionarte. Si no te apetece, me callo. Aunque pienso que podrÃa ser un alivio.
—Me temo que pensamos de manera demasiado diferente para que encuentre alivio hablando de lo que siento.
—¿Crees que pensamos de manera diferente? Yo no estoy tan seguro. Tal vez si comparamos nuestras opiniones resulten ser tan parecidas como solÃan. Pero vamos al grano: a mÃ, las proposiciones de Crawford me parecen de lo más ventajosas y deseables, si eres capaz de corresponder a su afecto. Me parece muy natural que toda tu familia desee que le correspondas; pero si no es asÃ, has hecho exactamente lo que debÃas al rechazarle. ¿Puede haber algún desacuerdo en eso entre nosotros?
—¡Claro que no! Pero yo creÃa que me ibas a recriminar. Es un consuelo.
—Un consuelo con el que podÃas haber contado antes, Fanny, de haberlo buscado. Pero ¿cómo has podido suponer que estaba en contra de ti? ¿Cómo has podido imaginar que iba yo a defender un matrimonio sin amor? Aunque sea despreocupado en estas cuestiones por lo general, ¿cómo has podido imaginar que lo era estando en juego tu felicidad?