Mansfield Park
Mansfield Park —Yo habrÃa pensado —dijo Fanny, tras una pausa de concentrado recogimiento— que toda mujer debÃa considerar la posibilidad, al menos, de que un hombre pueda no ser aprobado, no ser amado por alguien de nuestro sexo, por muy agradable que sea él. Aunque tuviera todas las perfecciones del mundo, creo que no deberÃa darse por sentado que toda mujer haya de aceptar a un hombre por el hecho de que le resulte agradable. Pero aun suponiendo que asà sea, concediendo que el señor Crawford tenga todos los derechos que sus hermanas creen que tiene, ¿cómo iba yo a estar preparada para unirme a él con un sentimiento que respondiese al suyo? Me cogió totalmente de sorpresa. No tenÃa ni idea hasta entonces de que su actitud hacia mà tuviera intención ninguna; y desde luego, no iba a aprender a quererle sólo porque él se fijase, muy frÃvolamente al parecer, en mÃ. En mi situación, habrÃa sido el colmo de la vanidad hacerme ilusiones respecto al señor Crawford. Estoy segura de que sus hermanas, valorándole como le valoran, pensaron lo mismo, y supusieron que no pretendÃa nada. Asà que, ¿cómo iba yo a… a enamorarme de él en el momento en que me dijo que estaba enamorado de mÃ? ¿Cómo iba yo a tener un afecto a su disposición tan pronto como lo pidió? Sus hermanas deberÃan tenerme la misma consideración que a él. Cuanto más se merezca él, más incorrecto será por mi parte pensar en él. Y, y… ellas y yo pensamos de manera muy distinta sobre la naturaleza de las mujeres, si imaginan que una mujer es capaz de corresponder tan pronto a un afecto, como eso parece indicar.