Mansfield Park
Mansfield Park El comportamiento de la señora Price era inmejorable también. Animada por la presencia de este amigo de su hijo, y movida por el deseo de hacer buen papel delante de él, rebosaba de gratitud, de una gratitud cándida y maternal que no podía dejar de ser agradable. El señor Price no estaba en casa, cosa que ella lamentaba mucho. Fanny se había recobrado lo bastante como para darse cuenta de que ella en cambio no lo lamentaba; porque a sus muchos motivos de desasosiego se añadía el nada pequeño de la vergüenza de que la encontrara en semejante hogar. Podía censurarse a sí misma su debilidad, pero no la superaría por eso. Le daba vergüenza, pero de su padre le habría dado mucha más que de ninguna otra cosa.