Mansfield Park
Mansfield Park ¡Era efectivamente un consuelo! Y a la vez que sir Thomas ganaba confianza en esas fuentes benéficas, Edmund empezó a contribuir al sosiego de su padre mejorando en el único extremo en que le había causado preocupación: el de su estado de ánimo. Después de pasar las tardes del verano vagando o sentado al pie de un árbol conversando con Fanny, había adquirido la suficiente resignación para volver a ser relativamente alegre.
Éstas fueron las circunstancias y esperanzas que poco a poco trajeron alivio a sir Thomas, amortiguando su pesar por lo perdido, y reconciliándole en parte consigo mismo; aunque nunca le desapareció el dolor que provenía de la convicción de sus propios errores en la educación de sus hijas.