Mansfield Park
Mansfield Park —Creo que sé a qué se refiere, pero no voy a contestar a esa pregunta. Mi prima es mayor. Tiene edad y juicio de mujer; pero no entiendo de debutar o no debutar.
—Sin embargo, no hay nada más fácil de averiguar. La distinción es muy clara. El aspecto y los modales son, por lo general, totalmente diferentes. Hasta ahora, creo que no podrÃa equivocarme sobre si una joven ha debutado o no. La que no ha salido lleva siempre la misma clase de ropa; una toca ajustada, por ejemplo; y siempre se muestra muy recatada, y jamás abre la boca. SÃ, rÃase, pero le aseguro que es asÃ; y salvo cuando se cae en la exageración, está muy bien. Las jovencitas deben ser calladas y modestas. Lo malo es que el cambio de actitud, cuando son presentadas en sociedad, sobreviene a menudo demasiado de sopetón. A veces pasan demasiado deprisa de la reserva al extremo contrario… ¡a la confianza! Ése es el defecto del actual sistema. A una no le gusta ver a una muchacha de dieciocho o diecinueve años dispuesta enseguida a todo… cuando veÃamos, quizá, que apenas era capaz de hablar el año anterior. Usted, señor Bertram, ha debido de presenciar alguna vez ese tipo de cambios.
—Creo que sÃ; pero no es justo; ya veo adónde quiere ir a parar. Se está riendo de mà y de la señorita Anderson.