Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―No, querida, no lo creo. Tengo grandes esperanzas de que sea lo contrario. Hay en su carta una mezcla de servilismo y presunción que lo afirma. Estoy impaciente por verle.
―En cuanto a la redacción ―dijo Mary―, su carta no parece tener defectos. Eso de la rama de olivo no es muy original, pero, asà y todo, se expresa bien.
A Catherine y a Lydia, ni la carta ni su autor les interesaban lo más mÃnimo. Era prácticamente imposible que su primo se presentase con casaca escarlata, y hacÃa ya unas cuantas semanas que no sentÃan agrado por ningún hombre vestido de otro color. En lo que a la madre respecta, la carta del señor Collins habÃa extinguido su rencor, y estaba preparada para recibirle con tal moderación que dejarÃa perplejos a su marido y a sus hijas.