Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―No recuerda exactamente cómo fue, aunque se lo ha oÃdo contar a su amigo más de una vez; pero cree que le fue legada sólo condicionalmente.
―No pongo en duda la sinceridad del señor Bingley ―dijo Elizabeth acaloradamente―, pero perdona que no me convenzan sus afirmaciones. Hace muy bien en defender a su amigo; pero como desconoce algunas partes de la historia y lo único que sabe se lo ha dicho él, seguiré pensando de los dos caballeros lo mismo que pensaba antes.
Dicho esto, ambas hermanas iniciaron otra conversación mucho más grata para las dos. Elizabeth oyó encantada las felices aunque modestas esperanzas que Jane abrigaba respecto a Bingley, y le dijo todo lo que pudo para alentar su confianza. Al unÃrseles el señor Bingley, Elizabeth se retiró y se fue a hablar con la señorita Lucas que le preguntó si le habÃa agradado su última pareja. Elizabeth casi no tuvo tiempo para contestar, porque allà se les presentó Collins, diciéndoles entusiasmado que habÃa tenido la suerte de hacer un descubrimiento importantÃsimo.