Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―O sea que desean que elija a la señorita Darcy ―replicó Jane―; pero quizá les muevan mejores intenciones de las que crees. La han tratado mucho más que a mÃ, es lógico que la quieran más. Pero cualesquiera que sean sus deseos, es muy poco probable que se hayan opuesto a los de su hermano. ¿Qué hermana se creerÃa con derecho a hacerlo, a no ser que hubiese algo muy grave que objetar? Si hubiesen visto que se interesaba mucho por mÃ, no habrÃan procurado separarnos; y si él estuviese efectivamente tan interesado, todos sus esfuerzos serÃan inútiles. Al suponer que me quiere, sólo consigues atribuir un mal comportamiento y una actitud errónea a todo el mundo y hacerme a mà sufrir más todavÃa. No me avergüenzo de haberme equivocado y si me avergonzara, mi sufrimiento no serÃa nada en comparación con el dolor que me causarÃa pensar mal de Bingley o de sus hermanas. Déjame interpretarlo del mejor modo posible, del modo que lo haga más explicable.
Elizabeth no podÃa oponerse a tales deseos; y desde entonces el nombre de Bingley pocas veces se volvió a pronunciar entre ellas.