Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio Que las Lucas y las Bennet se reuniesen para charlar después de un baile, era algo absolutamente necesario, y la mañana después de la fiesta, las Lucas fueron a Longbourn para cambiar impresiones.
―Tú empezaste bien la noche, Charlotte ―dijo la señora Bennet fingiendo toda amabilidad posible hacia la señorita Lucas―. Fuiste la primera que eligió el señor Bingley.
―Sí, pero pareció gustarle más la segunda.
―¡Oh! Te refieres a Jane, supongo, porque bailó con ella dos veces. Sí, parece que le gustó; sí, creo que sí. Oí algo, no sé, algo sobre el señor Robinson.
―Quizá se refiera a lo que oí entre él y el señor Robinson, ¿no se lo he contado? El señor Robinson le preguntó si le gustaban las fiestas de Meryton, si no creía que había muchachas muy hermosas en el salón y cuál le parecía la más bonita de todas. Su respuesta a esta última pregunta fue inmediata: «La mayor de las Bennet, sin duda. No puede haber más que una opinión sobre ese particular.»
―¡No me digas! Parece decidido a... Es como si... Pero, en fin, todo puede acabar en nada.