Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―¿Quién, que conozca las penas que ha pasado, puede evitar sentir interés por él?
―¡Las penas que ha pasado! exclamó Darcy despectivamente―. SÃ, realmente, unas penas inmensas...
―¡Por su culpa! ―exclamó Elizabeth con energÃa―. Usted le redujo a su actual relativa pobreza. Usted le negó el porvenir que, como bien debe saber, estaba destinado para él. En los mejores años de la vida le privó de una independencia a la que no sólo tenÃa derecho sino que merecÃa. ¡Hizo todo esto! Y aún es capaz de ridiculizar y burlarse de sus penas...