Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―Les aseguro que lo siento mucho ―dijo lady Catherine―; creo que nadie lamenta tanto como yo la pérdida de los amigos. Pero, además, ¡quiero tanto a esos muchachos y ellos me quieren tanto a mÃ! Estaban tristÃsimos al marcharse, como siempre que nos separamos. El coronel se mantuvo firme hasta el final, pero la pena de Darcy era mucho más aguda, más que el año pasado, a mi juicio. No dudo que su cariño por Rosings va en aumento.
Collins tuvo un cumplido y una alusión al asunto, que madre y hija acogieron con una amable sonrisa. Después de la comida lady Catherine observó que la señorita Bennet parecÃa estar baja de ánimo. Al punto se lo explicó a su manera suponiendo que no le seducÃa la idea de volver tan pronto a casa de sus padres, y le dijo:
―Si es asÃ, escriba usted a su madre para que le permita quedarse un poco más. Estoy segura de que la señora Collins se alegrará de tenerla a su lado.
―Agradezco mucho a Su SeñorÃa tan amable invitación ―repuso Elizabeth―, pero no puedo aceptarla. Tengo que estar en Londres el próximo sábado.