Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―¡Cómo! Entonces no habrá estado usted aquà más que seis semanas. Yo esperaba que estarÃa dos meses; asà se lo dije a la señora Collins antes de que usted llegara. No hay motivo para que se vaya tan pronto. La señora Bennet no tendrá inconveniente en prescindir de usted otra quincena.
―Pero mi padre, sÃ; me escribió la semana pasada pidiéndome que volviese pronto.
―Si su madre puede pasar sin usted, su padre también podrá. Las hijas nunca son tan necesarias para los padres como para las madres. Y si quisiera usted pasar aquà otro mes, podrÃa llevarla a Londres, porque he de ir a primeros de junio a pasar una semana; y como a Danson no le importará viajar en el pescante, quedará sitio para una de ustedes, y si el tiempo fuese fresco, no me opondrÃa a llevarlas a las dos, ya que ninguna de ustedes es gruesa.
Es usted muy amable, señora; pero creo que no tendremos más remedio que hacer lo que habÃamos pensado en un principio.
Lady Catherine pareció resignarse.