Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―¡La señorita Bennet! Me deja atónita. ¿Desde cuándo es su favorita? Y dÃgame, ¿cuándo tendré que darle la enhorabuena?
―Ésa es exactamente la pregunta que esperaba que me hiciese. La imaginación de una dama va muy rápido y salta de la admiración al amor y del amor al matrimonio en un momento. SabÃa que me darÃa la enhorabuena.
―Si lo toma tan en serio, creeré que es ya cosa hecha. Tendrá usted una suegra encantadora, de veras, y ni que decir tiene que estará siempre en Pemberley con ustedes.
Él la escuchaba con perfecta indiferencia, mientras ella seguÃa disfrutando con las cosas que le decÃa; y al ver, por la actitud de Darcy, que todo estaba a salvo, dejó correr su ingenio durante largo tiempo.