Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio AñadÃa el señor Gardiner en su carta que el señor Bennet iba a regresar a Longbourn al dÃa siguiente, que era sábado. Desanimado por el fracaso de sus pesquisas habÃa cedido a las instancias de su cuñado para que se volviese a su casa y le dejase hacer a él mientras las circunstancias no fuesen más propicias para una acción conjunta. Cuando se lo dijeron a la señora Bennet, no demostró la satisfacción que sus hijas esperaban en vista de sus inquietudes por la vida de su marido.
―¿Que viene a casa y sin la pobre Lydia? exclamó―. No puedo creer que salga de Londres sin haberlos encontrado. ¿Quién retará a Wickham y hará que se case, si Bennet regresa?
Como la señora Gardiner ya tenÃa ganas de estar en su casa se convino que se irÃa a Londres con los niños aprovechando la vuelta del señor Bennet. Por consiguiente, el coche de Longbourn les condujo hasta la primera etapa de su camino y trajo de vuelta al señor Bennet.