Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―Puedes llamarlo impertinencia, pues era poco menos que eso. Lo cierto es que estabas harto de cortesÃas, de deferencias, de atenciones. Te fastidiaban las mujeres que hablaban sólo para atraerte. Yo te irrité y te interesé porque no me parecÃa a ellas. Por eso, si no hubieses sido en realidad tan afable, me habrÃas odiado; pero a pesar del trabajo que te tomabas en disimular, tus sentimientos eran nobles y justos, y desde el fondo de tu corazón despreciabas por completo a las personas que tan asiduamente te cortejaban. Mira cómo te he ahorrado la molestia de explicármelo. Y, la verdad, al fin y al cabo, empiezo a creer que es perfectamente razonable. Estoy segura de que ahora no me encuentras ningún mérito, pero nadie repara en eso cuando se enamora.
―¿No habÃa ningún mérito en tu cariñosa conducta con Jane cuando cayó enferma en Netherfield?