Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―¡Mi querida Jane! Cualquiera habrÃa hecho lo mismo por ella. Pero interprétalo como virtud, si quieres. Mis buenas cualidades te pertenecen ahora, y puedes exagerarlas cuanto se te antoje. En cambio a mà me corresponde el encontrar ocasiones de contrariarte y de discutir contigo tan a menudo como pueda. Asà es que voy a empezar ahora mismo. ¿Por qué tardaste tanto en volverme a hablar de tu cariño? ¿Por qué estabas tan tÃmido cuando viniste la primera vez y luego cuando comiste con nosotros? ¿Por qué, especialmente, mientras estabas en casa, te comportabas como si yo no te importase nada?
―Porque te veÃa seria y silenciosa y no me animabas.
―Estaba muy violenta.
―Y yo también.
―PodÃas haberme hablado más cuando venÃas a comer.
―Si hubiese estado menos conmovido, lo habrÃa hecho.