Orgullo y prejuicio
Orgullo y prejuicio ―¡Oh, desde luego! exclamó su fiel colaboradora―. Nadie puede estimarse realmente perfecto si no sobrepasa en mucho lo que se encuentra normalmente. Una mujer debe tener un conocimiento profundo de música, canto, dibujo, baile y lenguas modernas. Y además de todo esto, debe poseer un algo especial en su aire y manera de andar, en el tono de su voz, en su trato y modo de expresarse; pues de lo contrario no merecerÃa el calificativo más que a medias.
―Debe poseer todo esto ―agregó Darcy―, y a ello hay que añadir algo más sustancial en el desarrollo de su inteligencia por medio de abundantes lecturas.
―No me sorprende ahora que conozca sólo a seis mujeres perfectas. Lo que me extraña es que conozca a alguna.
―¿Tan severa es usted con su propio sexo que duda de que esto sea posible?
―Yo nunca he visto una mujer asÃ. Nunca he visto tanta capacidad, tanto gusto, tanta aplicación y tanta elegancia juntas como usted describe.