Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Mary, agradecidÃsima por esta atención, estuvo encantada de recibirle, mientras que a Anne la asaltaban mil emociones, la más consoladora de las cuales era que serÃa cuestión de muy poco tiempo. Dos minutos después del anuncio de Charles aparecieron los otros; estuvieron en el salón. Los ojos de Anne medio se encontraron con los del capitán Wentworth; intercambiaron una inclinación de cabeza y una reverencia. Oyó su voz: hablaba con Mary; dijo lo que era de rigor. Anne dijo algo a las señoritas Musgrove, lo suficiente para demostrar seguridad: la habitación parecÃa llena —llena de personas, de voces—; pero unos minutos después se habÃa terminado. Charles se asomó a la ventana: todo estaba preparado, el visitante hizo una inclinación de cabeza y salió; las señoritas Musgrove se fueron también, tras decidir de repente que acompañarÃan a los deportistas hasta las afueras del pueblo. Quedó despejado el salón, y Anne terminó de desayunar como pudo.
«¡Ya está! ¡Ya está! —se repetÃa una y otra vez, con nervioso agradecimiento—. ¡Ya ha pasado lo peor!».