Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Mary le estaba hablando, pero no podía escucharla. Le había visto. Se habían encontrado. ¡Habían estado otra vez en la misma habitación! No tardó, sin embargo, en empezar a razonar consigo misma, y a tratar de reprimir sus sentimientos. Ocho años, casi ocho años habían pasado desde que habían roto. ¡Qué absurdo era renovar el nerviosismo que ese tiempo había vuelto lejano y confuso! ¿Qué no podían hacer ocho años? Acontecimientos de todo tipo, cambios, extrañamientos, mudanzas… todo, todo lo abarcaba ese período. ¡Y qué natural, qué cierto, también, el olvido del pasado! Casi abarcaba una tercera parte de su propia vida.
¡Ay!; pese a todos estos razonamientos encontraba que para que se refrescaran sentimientos ocho años no eran nada.
Ahora bien, ¿cómo interpretar la actitud de él? ¿Significaba que quería evitarla? Y acto seguido se odió a sí misma por hacerse tan estúpida pregunta.
En otra cuestión, que quizá su extrema discreción no habría podido evitar, se ahorró toda incertidumbre; porque después de regresar las señoritas Musgrove y concluir su visita a Mary, ésta le facilitó espontáneamente la siguiente información: