Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Charles Hayter habÃa encontrado muchos motivos de inquietud y mortificación en la conducta de su prima. Era demasiado antiguo el cariño que Henrietta habÃa sentido por él para perderlo tan completamente que matase en dos encuentros todas sus anteriores esperanzas y no le dejase otra opción que la de alejarse de Uppercross; pero este cambio era muy alarmante si la causa probable era un hombre como el capitán Wentworth. Sólo habÃa estado ausente dos domingos; y al separarse la habÃa dejado tan interesada como él en su perspectiva de dejar pronto su actual coadjutorÃa y obtener a cambio la de Uppercross. Entonces le habÃa parecido a ella del mayor interés que el doctor Shirley, el rector, que durante más de cuarenta años habÃa cumplido celosamente todas las funciones de su ministerio, aunque se estaba volviendo demasiado achacoso para muchas de ellas, se decidiese de una vez a pedir un coadjutor, proveyera la coadjutorÃa lo más posible, y prometiera concedérsela a Charles Hayter. La ventaja de tener que venir sólo a Uppercross en vez de recorrer nueve kilómetros en dirección opuesta; de ocupar una coadjutorÃa mejor en todos los sentidos, y colaborar con el querido doctor Shirley, y descargarle asà de unas obligaciones que ya no podÃa llevar a cabo sin merma de su salud, habÃa sido muy importante para Louisa; pero para Henrietta lo habÃa sido casi todo. Pero, ¡ay!, cuando él volvió, habÃa desaparecido todo el celo sobre dicho asunto. Louisa no fue capaz de escuchar la explicación que él quiso darle de una conversación que habÃa tenido con el doctor Shirley: estaba en la ventana, buscando con la mirada al capitán Wentworth; ni siquiera Henrietta, que todo lo más le prestó una atención dividida, y parecÃa haber olvidado todas sus anteriores dudas e inquietudes respecto a la negociación.