Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon El primer plan, precipitado, había consistido en ir por la mañana y regresar por la noche; pero el señor Musgrove no estaba dispuesto a consentirlo por sus caballos; y una vez que lo pensaron bien, comprendieron que un día de mediados de noviembre no dejaba mucho margen para ver un pueblo si se descontaban las siete horas que, por la naturaleza del campo, se emplearían en ir y volver. Por consiguiente, debían pasar la noche allí, y no esperar estar de vuelta hasta el día siguiente a la hora de cenar. Les pareció que esto era una importante modificación; y aunque se reunieron a hora bastante temprana en la Casa Grande para desayunar, y salieron muy puntualmente, pasaban de las doce cuando los dos carruajes, el coche del señor Musgrove con las cuatro damas y el cabriolé de Charles, en el que iba el capitán Wentworth, bajaron la larga cuesta de Lyme y entraron en la calle misma del pueblo, más empinada aún, con lo que se hizo evidente que tendrían el tiempo justo para echar una ojeada, antes de que la luz y el calor del día se fueran del todo.