Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon No hacía mucho que habían terminado de desayunar, cuando llegaron el capitán Harville, su esposa y el capitán Benwick, con quienes habían quedado para dar una última vuelta por Lyme. Debían emprender el regreso a Uppercross antes de la una, y hasta entonces estarían todos juntos y al aire libre el tiempo que pudieran.
Cuando estuvieron todos en la calle, Anne observó que el capitán Benwick se ponía a su lado. Su conversación, la víspera, no le había quitado las ganas de buscarla otra vez; y caminaron juntos un rato, charlando como antes del señor Scott y de lord Byron y, como dos lectores cualesquiera, tan incapaces como antes de coincidir en los méritos del uno y el otro, hasta que algo hizo que se produjera un cambio en la comitiva, y en vez del capitán Benwick, tuvo al capitán Harville a su lado.
—Señorita Elliot —dijo éste hablando más bien en voz baja—, ha realizado usted una acción meritoria al hacer hablar tanto a este pobre muchacho. Me gustaría que tuviese una compañía así más a menudo. Le sienta mal vivir encerrado como vive; pero ¿qué podemos hacer? No podemos separarnos.