Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Al mismo tiempo, no obstante, era una secreta satisfacción para ella haber visto a su primo, y saber que el futuro dueño de Kellynch era todo un caballero, y hombre con sentido común al parecer. Desde luego, no iba a mencionar bajo ningún concepto que había topado con él una segunda vez; afortunadamente, Mary no se había fijado al pasar junto a él por la mañana durante el paseo, pero sin duda se habría sentido ofendida si llega a saber que Anne había chocado con él en el pasillo y había recibido sus amables disculpas, mientras que ella no había estado cerca de él en su vida. No, esta fugaz entrevista con su primo debía permanecer en total secreto.
—Naturalmente —dijo Mary—, la próxima vez que escribas a Bath contarás que hemos visto al señor Elliot. Creo que nuestro padre debe saberlo; cuéntaselo todo.
Anne evitó una respuesta concreta; pero era un detalle que consideraba no sólo innecesario comunicar, sino que debía silenciarlo. Sabía la ofensa que se había hecho a su padre, años atrás; sospechaba que Elizabeth la había sufrido también; y era evidente que el pensar en el señor Elliot siempre irritaba a los dos. Mary no escribía nunca a Bath; todo el trabajo de mantener una lenta y poco satisfactoria correspondencia con Elizabeth recaía en Anne.