Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Anne se dio cuenta de que el capitán Benwick caminaba otra vez a su lado. No dejó de evocar los «mares azul oscuro» de lord Byron ante la actual perspectiva, y Anne le dedicó de buen grado toda la atención de que fue capaz. Aunque no tardó en desviársele forzosamente en otra dirección.
Hacía demasiado viento para que la parte alta del nuevo Cobb resultase cómoda para las damas, acordaron bajar a la inferior, y todos se alegraron de descender despacio y con cuidado un tramo de empinada escalera, salvo Louisa, a la que el capitán Wentworth ayudó a bajarla de un salto. En todos los paseos, el capitán Wentworth había tenido que bajarla de las escaleras pasaderas; para ella era una sensación deliciosa. La dureza del pavimento para sus pies hacía que ahora el capitán Wentworth se mostrara algo renuente; pero la ayudó. Louisa llegó abajo sin novedad. E inmediatamente, para manifestar su gozo, subió corriendo la escalera para que la ayudara otra vez. Él trató de disuadirla, consideraba demasiado grande el golpe. Pero habló y razonó en vano; ella sonrió y dijo:
—Estoy decidida a saltar.
Extendió él las manos; ella se lanzó medio segundo antes, y cayó al pavimento del Cobb inferior, ¡de donde el capitán Wentworth la levantó exánime!