Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Charles estuvo de acuerdo, pero declaró su resolución de no ir él. MolestarÃa lo menos posible al capitán Harville y su esposa, pero ni debÃa ni querÃa dejar a su hermana en tal estado. Asà que quedó decidido; y Henrietta manifestó al principio lo mismo. Sin embargo, no fue difÃcil hacerla cambiar de parecer. ¿Qué utilidad tenÃa que se quedara? ¿Ella que no habÃa podido estar en la habitación de Louisa, ni mirarla, sin sumirse en un desvalimiento peor que la impotencia? Se vio obligada a reconocer que no podÃa hacer nada; no obstante, no parecÃa dispuesta a irse. Hasta que, ablandada por el pensamiento de sus padres, cedió: consentÃa, estaba ansiosa por encontrarse en casa.
HabÃa llegado el plan a este punto, cuando Anne, que bajaba en silencio de la habitación de Louisa, no pudo por menos de oÃr lo siguiente, dado que estaba abierta la puerta del salón:
—Entonces de acuerdo; Musgrove —exclamó el capitán Wentworth—, se queda usted, y yo me ocupo de llevar a su hermana a casa. En cuanto a los demás… en cuanto a las otras… si ha de quedarse alguien a ayudar a la señora Harville, creo que no debe ser más que una. La señora Musgrove, como es natural, querrá volver con sus hijos; pero si Anne accede a quedarse, creo que ninguna será más apropiada, ¡ninguna será más capaz!