Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —¡De todos modos hemos hecho poquÃsimos cambios! —prosiguió el almirante tras meditar un momento—. PoquÃsimos. Creo que ya le hemos dicho lo de la puerta del lavadero en Uppercross. Ha sido una gran mejora. ¡Me extraña cómo una familia ha podido soportar tanto tiempo la molestia de que se abriera como se abrÃa! DÃgale a sir Walter lo que hemos hecho, y que el señor Shepherd cree que es la mejora más grande que se ha realizado en la casa. Realmente, tenemos que hacernos justicia a nosotros mismos, y decir que los pocos cambios que hemos introducido han sido para mejor. Aunque el mérito es de mi esposa. Yo he hecho muy poco, aparte de retirar algunos espejos grandes de mi cuarto de vestir, el que era de su padre. Un hombre muy bueno, y todo un caballero, por supuesto; aunque yo dirÃa, señorita Elliot —mirándola con expresión seria—, que debe de ser un hombre demasiado pendiente de la elegancia para su edad. ¡Qué cantidad de espejos, Dios mÃo! No habÃa manera de librarme de mà mismo. Asà que pedà a Sophy que me echara una mano, y entre los dos los hemos cambiado de sitio; ahora ya me siento totalmente a gusto, con mi espejito de afeitar en un rincón, y otro grande al que jamás me acerco.
Anne, divertida a pesar de sà misma, no supo qué responder; y el almirante, temiendo no haber sido muy cortés, volvió sobre el tema diciendo: