Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Pero Mary no iba a reconocerlo asà como asÃ; aunque no se sabe si porque no consideraba al capitán Benwick de cuna y posición lo bastante dignas para aspirar a la mano de una Elliot, o porque no querÃa creer que Anne diera mayor atractivo que ella a Uppercross. La buena disposición de Anne, no obstante, no iba a menguar por lo que oÃa. Se atrevió a sentirse halagada, y siguió preguntando.
—Habla de ti en unos términos… —exclamó Charles.
Mary le interrumpió:
—Te aseguro, Charles, que yo no le he oÃdo mencionar a Anne ni dos veces en todo el tiempo que he estado allÃ. Te aseguro, Anne, que no habla en absoluto de ti.
—Bueno —admitió Charles—: no sé si lo hace constantemente en términos generales; pero lo que está clarÃsimo es que te admira mucho. Tiene la cabeza llena de unos libros que está leyendo por recomendación tuya, y quiere comentarlos contigo; ha encontrado algo en uno de ellos que piensa… En fin, no lo recuerdo ahora, pero estaba muy bien; oà que se lo explicaba a Henrietta, y que hablaba de «la señorita Elliot» en términos sumamente elogiosos. Fue tal como digo, Mary; tú estabas en la otra habitación. «Elegancia, dulzura, belleza»… Se hacÃa lenguas de los encantos de la señorita Elliot.