Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Efectuó la visita, reanudaron su amistad, y volvió a avivarse su mutuo interés. Los primeros diez minutos fueron de embarazo y emoción. HabÃan pasado doce años desde que se separaron, y cada una habÃa cambiado un poco respecto de como la otra la imaginaba. Los doce años habÃan convertido a Anne, de una chica callada, sana e inmadura de quince años, en una mujercita elegante de veintisiete, dotada de todos los atractivos salvo la juventud, y de unos modales tan conscientemente apropiados como invariablemente amables; y esos doce años habÃan transformado a la preciosa y desarrollada señorita Hamilton, en todo el esplendor de la salud y el aplomo de su superioridad, en una viuda pobre, enferma y desvalida, que recibÃa la visita de su antigua protegida como un favor. Pero no tardó en desvanecerse toda la violencia del encuentro, y sólo quedó el encanto afectuoso de recordar antiguas aficiones y hablar de los viejos tiempos.
Anne encontró en la señora Smith el buen sentido y las maneras agradables que casi se habÃa atrevido a esperar, y una disposición a conversar y a animarse mucho mayor de la esperada. Ni las disipaciones del pasado —y habÃa vivido mucho tiempo inmersa en el mundo—, ni las restricciones del presente, ni la enfermedad o el dolor, parecÃan haber sellado su corazón o arruinado sus ánimos.