Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —¡Westgate-buildings se debe quedar boquiabierto ante la aparición de un coche en sus calzadas! —comentó sir Walter—. En realidad, la viuda de sir Henry Russell no tiene escudo de armas que exhibir; de todos modos, es un carruaje elegante, y sin duda es bien sabido que lleva en él a una señorita Elliot a casa de una tal señora Smith que vive en Westgate-buildings. ¡Una pobre viuda que apenas puede valerse y anda entre los treinta y los cuarenta, una simple señora Smith, una vulgar señora Smith, amiga Ãntima de la señorita Anne Elliot, y preferida por ella a miembros de su propia familia que están entre la nobleza de Inglaterra e Irlanda! ¡Vaya un nombre, señora Smith!
La señora Clay, que habÃa estado presente durante todo este diálogo, consideró prudente abandonar ahora el salón. Anne podÃa haber dicho muchas cosas, y desde luego deseó decir algo, en defensa del derecho de su amiga, no muy distinto del de ellos; pero su sentido del respeto que debÃa a su padre se lo impidió. No contestó. Dejó que él mismo se diese cuenta de que la señora Smith no era la única viuda de Bath que andaba entre los treinta y los cuarenta, con muy pocos recursos, y sin tÃtulos de nobleza.