Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Anne acudió a su cita; los otros acudieron a la suya, y por supuesto a la mañana siguiente le contaron la velada deliciosa que habían pasado. La única ausente había sido ella; porque no sólo habían rendido visita a lady Dalrymple sir Walter y Elizabeth, sino que habían tenido la dicha de prestarle el servicio de recoger a otros, e invitar por ella a lady Russell y el señor Elliot; y el señor Elliot había prometido dejar al coronel Wallis temprano para acudir, y lady Russell había dispuesto todos sus compromisos de la noche de manera que le quedase tiempo para asistir. Anne conoció la crónica entera de esa velada por lady Russell. Para Anne, el máximo interés estaba en lo mucho que habían hablado de ella su amiga y el señor Elliot, en lo mucho que habían deseado su presencia, lamentado su ausencia, y honrado la causa por la que no había asistido. Su bondadosa y compasiva visita a una antigua compañera de colegio, enferma e impedida, había conmovido al señor Elliot, al parecer. La consideraba una joven excepcional, un modelo de excelencia femenina en cuanto a carácter, educación y entendimiento. Llegó incluso a competir con lady Russell en una discusión sobre sus méritos; y Anne no pudo oír de su amiga tantos elogios, ni saberse tan altamente considerada por un hombre sensible, sin experimentar las gratas emociones que su amiga pretendía comunicarle.