Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Anne no veía ningún motivo por el que no pudieran ser felices. Para empezar, Louisa poseía un gran fervor naval, así que no tardarían en parecerse más. Él se volvería más alegre, y ella aprendería a entusiasmarse con Scott y con lord Byron; más aún, probablemente se entusiasmaba ya; naturalmente, se habían enamorado merced a la poesía. Le divertía la idea de Louisa Musgrove convertida en persona de gustos literarios y dada a la reflexión sentimental, pero no le cabía duda de que era así. El día en Lyme, la caída en el Cobb, había influido a Louisa en su salud, en sus nervios, en su valor, en su carácter, hasta el final de su vida, de manera tan completa como parecía haber influido en su destino.
La conclusión de todo esto era que si la mujer que había sido sensible a los méritos del capitán Wentworth podía permitirse preferir otro hombre, entonces no había nada en el compromiso que suscitase asombro por mucho tiempo; y si el capitán Wentworth no perdía un amigo con ello, desde luego no había nada que lamentar. No, no era la pena lo que hacía latir con fuerza el corazón de Anne a pesar de sí misma y le incendiaba las mejillas cuando imaginaba al capitán Wentworth sin trabas ni ataduras. Experimentaba sentimientos que le daba vergüenza analizar. Eran demasiado parecidos a la alegría, ¡a una alegría irracional!