Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Tras un breve intervalo, no obstante, se acercó a ella y volvió a dirigirle la palabra. Se hicieron el uno al otro las preguntas normales; ninguno de los dos, probablemente, demasiado interesado en lo que preguntaba; y Anne seguía notando que estaba menos sereno que otras veces. Dado lo juntos que estaban, tenían que hablarse esforzándose en aparentar sosiego e indiferencia; aunque él era incapaz ahora. O le había cambiado el tiempo, o lo había hecho Louisa. Algo le había pasado. Tenía muy buen aspecto; no parecía haber padecido falta de salud ni depresión ninguna, y habló de Uppercross, de los Musgrove, e incluso de Louisa, y hasta tuvo un momentáneo gesto de superioridad al nombrarla; pero el capitán Wentworth no estaba cómodo, no estaba sereno, y era incapaz de simularlo.
No sorprendió a Anne —pero la apenó— observar que Elizabeth no quería reconocerle. Vio que él había visto a Elizabeth, que Elizabeth le había visto a él, que había habido un reconocimiento mutuo; estaba convencida de que él se hallaba expectante, dispuesto a saludarla; pero tuvo la pena de ver que su hermana se volvía de espaldas con inmutable frialdad.