Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —Estoy esperando al señor Elliot. Estará aquà de un momento a otro.
Apenas acabó de pronunciar estas palabras cuando entró el señor Elliot. El capitán Wentworth le recordaba perfectamente. No habÃa ninguna diferencia entre él y el hombre que se detuvo en la escalera de Lyme para admirar a Anne al pasar, aparte del aire, expresión y actitud del pariente y amigo privilegiado. Entró presuroso, pareció fijarse sólo en ella, se excusó por la tardanza, lamentó haberla tenido esperando y se mostró deseoso de marcharse sin pérdida de tiempo, antes de que arreciara la lluvia; un momento después salÃan juntos, ella cogida del brazo, con una mirada amable y confundida, y un «buenos dÃas», que fue todo lo que le dio tiempo a decir cuando pasó junto al capitán Wentworth.
Tan pronto como desaparecieron, las damas del grupo del capitán Wentworth se pusieron a hablar de ellos.
—Al señor Elliot no le desagrada su prima, ¿verdad?
—No, desde luego; se ve a la legua. No es difÃcil imaginar lo que ocurrirá ahÃ. Siempre está con ellas; se pasa la mitad del tiempo con la familia, creo. ¡Qué hombre más apuesto!
—SÃ; y la señorita Atkinson, que cenó con él una vez en casa de los Wallis, dice que es el hombre más agradable que ha tenido a su lado.