Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —Es bonita, creo; me refiero a Anne Elliot. Muy bonita, si se la mira bien. No queda bien decirlo, pero confieso que a mà me gusta más que su hermana.
—¡Oh, a mà también!
—Y a mÃ. No hay comparación. Pero los hombres andan lelos detrás de la señorita Elliot. Anne es demasiado delicada para ellos.
Anne habrÃa estado especialmente agradecida a su primo si la hubiera acompañado hasta Camden-place sin hablar. Nunca le fue tan difÃcil atender a lo que decÃa, aunque él extremaba su solicitud y su cuidado, y aunque sus temas eran mayormente los que solÃan despertar interés: el elogio, afecto, discernimiento y sentido de lo justo de lady Russell, y alguna lógica y discreta crÃtica a la señora Clay. Pero ahora Anne sólo era capaz de pensar en el capitán Wentworth: no comprendÃa sus actuales sentimientos, si realmente se sentÃa desengañado o no; y hasta que no aclarase este punto, no estarÃa tranquila.
Esperaba ser sensata y razonable con el tiempo; pero por desgracia, debÃa confesarse que no lo era todavÃa.