Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Por último, lady Russell volvió la cabeza. «Bueno, ¿hará ahora algún comentario sobre él…?».
—Te preguntarás —dijo— en qué me vengo fijando tanto rato; trataba de descubrir unas cortinas de las que lady Alicia y la señora Frankland me estuvieron hablando anoche. Me describieron las cortinas del salón de una casa de este lado de la calle, como las más elegantes y mejor confeccionadas de todo Bath, pero no recuerdo exactamente el número de la casa, y estaba intentando averiguar cuál podÃa ser. Pero confieso que no he visto hasta ahora ninguna cortina que corresponda a la descripción que me han hecho.
Anne suspiró, se ruborizó y esbozó una sonrisa de compasión y desdén, bien por su amiga, bien por ella misma. Lo que más la irritaba era que con toda esta exhibición de cautela y prudencia se habÃa perdido el momento justo de ver si él las habÃa visto.