Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Había terminado la primera parte. Ahora esperó algún cambio favorable; y tras unos momentos en que el grupo estuvo callado, algunos de sus miembros decidieron levantarse en busca de un té. Anne fue de los pocos que prefirieron quedarse. Siguió en su asiento, lo mismo que lady Russell; pero tuvo el placer de verse libre del señor Elliot; y pensara lo que pensase lady Russell, no iba a evitar hablar con el capitán Wentworth si se presentaba la ocasión. Tuvo el convencimiento, a juzgar por la expresión de lady Russell, de que ésta le había visto.
Pero no se acercó. A Anne le pareció verlo a veces a lo lejos, pero no se acercó. Transcurrió infructuosamente el desasosegado entreacto. Regresaron los otros, el salón se llenó otra vez, volvieron a reclamarse y ocuparse los asientos, y se inició otra hora de placer o de penitencia: otra hora de música iba a producir deleite o bostezos, según fuera real o fingido el gusto por ella. Para Anne, representaba sobre todo la perspectiva de una hora de nerviosismo. No podría abandonar ese salón en paz sin ver al capitán Wentworth una vez más, sin intercambiar con él una mirada de amistad.