Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Al llegar a casa se enteró de que, efectivamente, se habÃa librado de ver al señor Elliot, de que habÃa pasado a hacerles una larga visita matinal; pero no habÃa hecho más que alegrarse, y sentirse a salvo hasta la mañana siguiente, cuando le anunciaron que volverÃa por la tarde.
—No tenÃa la menor intención de invitarle —dijo Elizabeth con fingida indiferencia—; pero no ha parado de lanzar indirectas; al menos eso dice la señora Clay.
—Asà es, desde luego. En mi vida he visto a nadie tan empeñado en que le inviten. ¡Pobre hombre! Me daba lástima; porque su insensible hermana, señorita Anne, parece inclinada a la crueldad.
—¡Oh! —exclamó Elizabeth—, estoy demasiado acostumbrada a ese juego para ceder de buenas a primeras a las indirectas de un caballero. Sin embargo, al ver lo mucho que lamentaba no haber encontrado a mi padre esta mañana, he accedido en seguida, porque la verdad es que nunca dejo pasar la ocasión de que él y sir Walter se vean. ¡Me parece beneficioso para el uno y para el otro! ¡Se los ve tan a gusto! ¡Y el señor Elliot siente tanto respeto por nuestro padre!