Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon El viernes por la mañana pensó ir temprano a casa de lady Russell a comunicarle la debida información, y habría ido después de desayunar, de no ser porque la señora Clay también iba a salir para ahorrar a su hermana la molestia de un recado; así que decidió esperar a que se fuera para evitar su compañía. La vio alejarse, antes de comentar que pasaría la mañana en Rivers-street.
—Muy bien —dijo Elizabeth—, no tengo nada que mandarle, aparte de un cariñoso saludo. ¡Ah!, puedes llevarle ese libro aburridísimo que se empeñó en prestarme, y decirle que lo he leído. No puedo atormentarme constantemente con todos los nuevos poemas y estados de la nación que salen. Lady Russell aburre a cualquiera con sus nuevas publicaciones. No tienes por qué decírselo, pero el vestido que llevaba la otra noche era horroroso. Yo creía que tenía gusto en el vestir, pero en el concierto me daba vergüenza. ¡Qué aire más formal y arrangé! Dale un cariñoso saludo.