Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Lo habÃa dicho; pero estaba temblando al terminar, consciente de que habÃan sido oÃdas sus palabras; y no se atrevió siquiera a observar su efecto.
No tardaron en decidir todos que fuera el martes. A Charles sólo le quedó el privilegio de seguir metiéndose con su mujer, insistiendo en que irÃa él solo al teatro mañana, si nadie le acompañaba.
El capitán Wentworth se levantó y se dirigió a la chimenea; probablemente para abandonar ese sitio poco después y tomar asiento, menos descaradamente, junto a Anne.
—No lleva usted suficiente tiempo en Bath —dijo— para disfrutar de las veladas que suelen celebrarse aquÃ.
—¡Oh!, no. El carácter que suelen tener normalmente carece de atractivo para mÃ. No me gusta jugar a las cartas.
—Antes no le gustaban, lo sé. Nunca jugaba; pero el tiempo trae muchos cambios.
—Yo no he cambiado tanto —exclamó Anne, y calló, temiendo no sabÃa qué mala interpretación.
Tras esperar un momento, dijo él, como si fuese resultado de una súbita reflexión:
—¡Es mucho tiempo! ¡Ocho años y medio es mucho tiempo!