Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon El capitán Harville, que en realidad no habÃa oÃdo nada, abandonó ahora su asiento y se dirigió a la ventana; y Anne, que pareció seguirle con la mirada, aunque tenÃa la mente ausente, se fue dando cuenta poco a poco de que le estaba sugiriendo que se acercara a donde estaba él. La miró con una sonrisa, e hizo un leve movimiento de cabeza que querÃa decir: «Venga conmigo, tengo algo que decirle»; su actitud amable y natural, que denotaba sentimientos propios de una amistad más antigua que la que realmente existÃa entre ellos, reforzaba la invitación. Se levantó y fue a su lado. La ventana en cuestión estaba en el extremo opuesto al que se encontraban las damas, y próxima, aunque no mucho, a la mesa del capitán Wentworth. Al llegar junto al capitán Harville, el rostro de éste volvió a adoptar la expresión seria, reflexiva, que parecÃa caracterÃstica en él.
—Mire —dijo, abriendo un paquete que tenÃa en la mano y enseñándole un retrato en miniatura—: ¿sabe quién es?
—Claro, el capitán Benwick.