Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —SÃ; y quizá adivine para quién es. Pero —en voz baja— no estaba destinado a ella, señorita Elliot. ¿Recuerda nuestro paseo en Lyme, y cómo le compadecimos? Poco imaginaba yo entonces… Pero no importa. Fue pintado en el Cabo. Conoció allà a un joven e inteligente artista alemán, y cumpliendo una promesa a mi pobre hermana, posó para él, y lo trajo para regalárselo. ¡Y ahora tengo el encargo de prepararlo convenientemente para otra! ¡Pedirme eso a mÃ! Aunque ¿a quién si no? Espero poderlo hacer. A decir verdad, no siento que vaya a parar a otra. Está… —añadió, mirando hacia el capitán Wentworth—, está escribiendo una carta sobre el particular. —Y, con labios temblorosos, envolvió el cuadrito y añadió—: ¡Pobre Fanny! ¡Ella no le habrÃa olvidado tan pronto!
—Seguro —contestó Anne en voz baja y emocionada—. Eso lo creo fácilmente.
—No habrÃa sido propio de ella. Le adoraba.
—No es propio de ninguna mujer que ame sinceramente.
El capitán Harville sonrió al decir:
—¿Considera usted eso exclusivo de su sexo?
Y Anne contestó a la pregunta sonriendo también: