Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —Quizá debÃa haberme hecho ese razonamiento —replicó él—; pero no pude. No podÃa valerme de lo último que habÃa observado de su carácter. No podÃa recurrir a ese conocimiento: lo tenÃa enterrado, hundido, sumergido en aquellos sentimientos anteriores que me habÃan estado lacerando año tras año. Sólo podÃa pensar que era una mujer que se habÃa rendido, que me habÃa abandonado, que se habÃa dejado influir por cualquiera antes que por mÃ. La veÃa con la misma persona que la habÃa guiado en ese año de desventura. No encontraba ningún motivo para creer que tuviera ahora menos autoridad sobre usted. Y habÃa que añadir la fuerza de la costumbre.
—Creo —dijo Anne— que mi actitud hacia usted podÃa haberle ahorrado muchos sinsabores.
—¡No, no! Su actitud sólo podÃa deberse a la tranquilidad que le daba su compromiso con otro hombre. Me fui con ese convencimiento. Sin embargo… estaba decidido a volverla a ver. Por la mañana recobré el ánimo, y pensé que aún tenÃa sentido permanecer aquÃ.