Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —¡Verla —exclamó— en medio de quienes no me querÃan bien; ver a su primo junto a usted, conversando y sonriendo, y comprender lo horriblemente oportuna y conveniente que era esa unión! ¡Saber que la deseaban todas las personas con algún ascendiente sobre usted! ¡Incluso, si sus propios sentimientos eran de rechazo o de indiferencia, considerar qué poderosos apoyos tendrÃa él! ¿No era eso suficiente para hacer de mà el imbécil que parecÃa? ¿Cómo podÃa pensar en estas cosas sin angustia? ¿No estaba su amiga, sentada detrás de usted, no estaba el recuerdo de lo que habÃa hecho, la conciencia de su influencia, la huella imborrable de la persuasión que en otro tiempo habÃa sabido ejercer, no estaba todo eso en contra mÃa?
—DebÃa haber sabido diferenciar —replicó Anne—. No debÃa haber recelado de mà ahora; porque el caso era muy distinto, y mi edad muy distinta. Si hice mal una vez dejándome persuadir, recuerde que fue para guardarme, no para exponerme. Al someterme, pensé que lo hacÃa al deber; pero ningún deber podÃa invocarse ahora. Casándome con un hombre que me era indiferente, me habrÃa expuesto a toda clase de riesgos y habrÃa violado todos los deberes.