Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —Ahà terminó mi penosa situación —dijo—, porque ahora podrÃa emprender al menos el camino de la felicidad, podrÃa luchar, podrÃa hacer algo. Esperar durante tanto tiempo, permanecer en la inacción presagiando lo peor, habÃa sido espantoso. Y cinco minutos después me dije: «El miércoles me voy a Bath»; y me vine. ¿Era un disparate pensar que valÃa la pena venir? ¿Y llegar con alguna esperanza? Usted no estaba comprometida. CabÃa la posibilidad de que aún conservara los sentimientos del pasado como yo; y una lucecita de esperanza sà tenÃa. No dudaba que la amarÃan y la pretenderÃan otros, pero sabÃa con certeza que habÃa rechazado a un hombre con más méritos que yo: y no podÃa por menos de decirme a menudo: «¿Lo habrá hecho por mÃ?».
Su primer encuentro en Milsom-street les dio mucho tema de conversación, pero el concierto les proporcionó aún más. Esa noche parecÃa constelada de momentos exquisitos. Se demoraron en el momento en que entró en el salón octogonal y se adelantó ella a hablarle, en el momento en que apareció el señor Elliot y la apartó de su lado, y en uno o dos momentos subsiguientes marcados por el renacer de la esperanza y el desaliento.