Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon En uno de estos breves encuentros, mientras uno y otro aparentaban admirar una preciosa exhibición de plantas del invernadero, dijo Anne:
—He estado pensando en el pasado, y tratando de juzgar con imparcialidad lo que hice bien y mal; y creo que hice bien, a pesar de lo que sufrÃ; hice perfectamente bien en dejarme guiar por la amiga a la que usted va a querer más de lo que la quiere ahora. Para mÃ, ocupaba el lugar de una madre. Pero no me interprete mal. No quiero decir que no se equivocara en su consejo. Fue, quizá, uno de esos casos en los que el consejo es bueno o malo según la situación; yo desde luego en circunstancias parecidas jamás darÃa ese consejo. Lo que quiero decir es que hice bien al seguir su consejo, y que habrÃa sufrido más manteniendo un compromiso que renunciando a él, porque habrÃa sufrido en mi conciencia. En cambio ahora, en la medida en que la naturaleza humana se puede permitir tal sentimiento, no tengo nada que reprocharme; y si no me equivoco, no está mal que un fuerte sentido del deber forme parte de la dote de una mujer.
El capitán Wentworth la miró, miró a lady Russell, volvió a mirar a Anne, y contestó, como movido por una frÃa reflexión: