Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon —Dado que os dejo solos, creo que estarÃa bien que le dieses un poco de conversación. Asà que, por favor…
Aquà se cerró la puerta de golpe. Anne adivinó cuál de los dos lo habÃa hecho, y no pudo oÃr lo que siguió a continuación, aunque le fue imposible no distinguir alguna frase suelta; porque el almirante, considerando la puerta firmemente cerrada, habló sin bajar la voz, aunque Anne oyó que su interlocutor le rogaba que la bajase. Evidentemente hablaban de ella. Oyó que repetÃan varias veces su nombre y el de Kellynch. Estaba violenta. No sabÃa qué hacer o esperar; y entre otras angustias, la asaltó la posibilidad de que el capitán Wentworth no volviese a la habitación después de acceder ella a quedarse, lo que serÃa una frustración indecible. Al parecer hablaban del alquiler de Kellynch. Oyó decir algo asà como que haber firmado (o no haber firmado) el contrato de alquiler no era probablemente demasiado preocupante; pero dijo a continuación:
—Odio las cosas a medias. Tengo que saberlo ya. Sophy piensa igual.
A continuación, en tono más bajo, el capitán Wentworth pareció protestar, querer que se le excusase, aplazar algo.
—Bah, bah —respondió el almirante—; ahora es el momento; si no le hablas tú, me quedaré a hacerlo yo.