Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Ahora se estaban acercando a la iglesia y al pueblo propiamente dicho de Sanditon, que se alzaba al pie de la loma que después iban a subir; una loma cuya ladera abarcaba el bosque y la cerca de Sanditon House, y cuya cima era un área despejada donde pronto se esperaba ver los nuevos edificios. Una bifurcación del valle, serpeando más oblicuamente hacia el mar, daba paso a un riachuelo insignificante que en su desembocadura formaba una tercera división habitable, con un grupito de casas de pescadores.
El pueblecito lo constituían poco más que casitas de campo, pero reflejaban el espíritu del momento, como el señor Parker comentó con satisfacción a Charlotte, y dos o tres de las mejores se hallaban animadas con una cortina blanca y el «Se alquilan habitaciones»; y más adelante, en el pequeño espacio verde ante una vieja granja, vieron dos mujeres elegantemente vestidas de blanco con sus libros y sus sillas plegables; y al dar la vuelta a la esquina de la panadería, les llegaron los sones de un arpa desde la ventana superior.