Persuasion & Sanditon
Persuasion & Sanditon Estas impresiones no querían decir que Charlotte tuviera un espíritu novelesco. No; Charlotte era una joven seria; leía asiduamente novelas para proporcionar entretenimiento a su imaginación, aunque no se dejaba influir excesivamente por ellas; y aunque durante los primeros cinco minutos se recreó imaginando las persecuciones de que debía ser objeto la interesante Clara, sobre todo en forma de un trato bárbaro por parte de lady Denham, no tuvo reparo en admitir, según observó a continuación, que parecía haber entre ellas una muy grata armonía. No veía en lady Denham nada peor que esa especie de formalismo anticuado de llamarla constantemente señorita Clara, ni tenía nada que objetar al grado de deferencia y atención que Clara le tributaba. La actitud de la una parecía amabilidad protectora, la de la otra respeto agradecido y afectuoso.
La conversación versó enteramente sobre Sanditon, su actual número de visitantes y los cambios de una buena temporada. Era evidente que lady Denham estaba más preocupada y temía más las pérdidas de beneficios que su colega. Quería que el lugar se llenase más deprisa, y parecía que la obsesionaba el temor de que quedasen sin alquilar algunos alojamientos. No olvidaron hablar de las dos familias numerosas de la señorita Diana Parker.